Responsabilidad social

En Candyland creemos que los dulces no solo sacan sonrisas, también pueden
cambiar momentos.

Desde diciembre de 2023 nos unimos a la comunidad Mothers Forever, liderada por su CEO Paola García, para llevar alegría, felicidad y regalos en cada Navidad. Trabajamos de la mano con emprendimientos de Mothers forever, una comunidad de mujeres cabeza de hogar y madres solteras, apoyando su talento y generando espacios de unión.

En 2025 dimos un paso más: realizamos nuestra obra social con la Fundación Buena Semilla del barrio Egipto en Bogotá. Llevamos más de 100 regalos, comida, recreación y toda la alegría y diversión que representa nuestra marca, al servicio de una comunidad vulnerable.

Más allá de vender dulces, en Candyland llevamos un momento mágico, un respiro y una sonrisa a quienes más lo necesitan.

Nuestra misión social es simple:
Entregar sabor, diversión y esperanza a cada lugar donde llegamos, porque un dulce puede ser el inicio de un recuerdo bonito.

Hola, soy Ivonne

CEO de Candyland

Dulces Sueños Convertidos en Realidad

Durante años, mi vida estuvo marcada por la precisión y el rigor. Como profesional con una carrera en la banca, las telecomunicaciones y, más tarde, como educadora en un colegio militar, estaba acostumbrada a la tradición, la rutina y los métodos bien definidos.

Sin embargo, detrás de esa fachada de disciplina, había un deseo latente de transformar mi vida , de crear algo que no solo cambiara mis horarios, sino que también me conectara
de una manera más profunda con mi familia.

Como madre de tres hijas anhelaba un proyecto que pudiera compartir con y para ellas , una oportunidad para construir algo juntas. Fue entonces cuando los recuerdos de mi infancia , aquellos en los que los dulces y postres eran sinónimo de felicidad y momentos especiales en familia, cobraron vida.

La idea de CandyLand no nació de la necesidad de un nuevo trabajo, sino del anhelo de convertir esos recuerdos en una dulce realidad.

La creación de CandyLand fue más que el inicio de un negocio; fue un acto de amor y un salto de fe. decidi dejar atrás el mundo corporativo y las rutinas predecibles para embarcarme en una aventura, convirtiendo una tienda rodante de dulces en un vehículo de sonrisas y memorias.

Este proyecto me permitió fusionar pasiones y vida familiar,demostrando que la verdadera riqueza no está en las estructuras rígidas, sino en la alegría de compartir y en la libertad de seguir un sueño.

Todo comenzó en 2017, durante un almuerzo familiar. En ese momento, la idea de llevar a otros la alegría del dulce, una pasión que había sido el corazón de mi familia por parte de mi abuela desde mi infancia, se convirtió en algo más que una simple charla.

Para mi, los dulces no eran solo un antojo; eran recuerdos, risas y la forma en que mi familia en especial mi abuela expresaba su cariño. Esta misma tradición la transmití a mis tres hijas, quienes también crecieron rodeadas de la magia de los caramelos y chocolates.

Esa día decidimos transformar ese amor por los dulces en algo tangible. No se trataba de una necesidad económica, sino de un propósito: compartir con el mundo esa felicidad y
nostalgia.

Así nació CandyLand, una tienda de dulces rodante que, con su carisma y la inmensa variedad de golosinas, comenzó a recorrer los centros comerciales, colegios,universidades, ferias, eventos y a sembrar sonrisas.

La misión de CandyLand es simple, pero poderosa: evocar los momentos más dulces de la infancia a través de una selección de comestibles y snacks de diferentes rincones del mundo. La empresa, liderada por mi, no es solo un negocio; es la materialización de un sueño familiar, una herencia de amor y una dulce forma de transmitir alegría, generación tras generación. Con cada caramelo que vendemos, mi familia y yo cumplimos un propósito original, demostrando que la pasión y la conexión familiar son los ingredientes más importantes para el éxito.

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